Adicciones y salud mental: cuando la droga no viaja sola

Nuestro compañero Andrés Calvo, psicólogo especialista en Psicología Clínica y codirector de Clínica Persum, ha participado en La Nueva España en un reportaje sobre el elevado consumo de cocaína y la alerta que está generando en el sistema sanitario, en un contexto que ya no puede leerse como un fenómeno «aislado», sino como una tendencia social y de ocio preocupante.

Hablar de cocaína es hablar también de salud mental

Andrés Calvo

El artículo sitúa el problema con datos y voces expertas: aumenta la demanda asistencial vinculada a la cocaína (y al consumo combinado con alcohol), mientras se subraya una idea de fondo que lo agrava todo: la mayor disponibilidad y oferta acaba traduciéndose en un precio más asequible, facilitando el acceso y normalizando el consumo en determinados entornos.

España y los jóvenes: un marco que empeora el pronóstico

Andrés aporta además un contexto clave: España se ha convertido en uno de los países líderes en consumo de cocaína, y el patrón actual se acompaña de otro fenómeno paralelo: también crece el consumo de alcohol, especialmente entre los jóvenes. La iniciación se describe cada vez más temprana, sobre todo en alcohol, con edades de 12-13 años, lo que aumenta el riesgo de escalada y de cronificación del problema.

La cara menos visible: comorbilidad y patología dual

Más allá del «dato» de consumo, Andrés pone el foco en lo que muchas veces no se ve desde fuera: la enorme comorbilidad psiquiátrica.

Cerca del 70% de los consumidores tienen trastornos afectivos
Cerca del 70% de los consumidores tienen trastornos afectivos

Cerca del 70% de los consumidores de cocaína presentan trastornos afectivos como depresión, ansiedad o psicosis. Además, más del 50% de las personas con adicción sufren también un trastorno de la personalidad, conformando lo que llamamos patología dual.

Esto no es un matiz: cambia por completo la lectura del problema.

  • La adicción rara vez aparece sola: suele ir acompañada de trastornos afectivos y dificultades de personalidad que complican el curso y el pronóstico.
  • Detrás del consumo puede haber impulsividad, vacío, vínculos inestables, autoimagen frágil, además de historias de trauma, soledad o desarraigo.
  • Por eso, centrarse solo en «dejar la sustancia» puede quedarse corto: si no se aborda el fondo afectivo y estructural, el síntoma tiende a reaparecer, desplazarse o transformarse.
Andrés Calvo participa como experto en un reportaje de La Nueva España sobre adicciones, consumo de cocaína y su impacto en la salud mental.
Andrés Calvo participa como experto en un reportaje de La Nueva España sobre adicciones, consumo de cocaína y su impacto en la salud mental.

Detrás de cada caso hay un gran coste social y sanitario

Otra idea central del reportaje —y que conecta con lo que vemos en clínica— es que la adicción no solo daña a quien consume: produce un coste sanitario y social enorme (familias, bajas laborales, urgencias, conflictos, sobrecarga asistencial). No es solo un problema individual: impacta en el sistema y en la comunidad.

Patología dual: reto… y oportunidad clínica

Andrés subraya que hablar de patología dual no es «añadir etiquetas», sino evitar errores de enfoque y mejorar resultados:

  • permite diseñar tratamientos integrados (adicción + afectividad + personalidad a la vez),
  • reduce el «ping-pong» asistencial (adicciones por un lado, salud mental por otro),
  • y abre la puerta a procesos de cambio más profundos: no solo dejar de consumir, sino construir otra forma de vivir, vincularse y regular las emociones.

Una mirada que viene de lejos: modelo asistencial y formación

Quienes conocéis el trabajo de Andrés sabéis que su aportación no se limita a la consulta: lleva tiempo reflexionando sobre cómo deberían organizarse los recursos clínicos para responder a esta complejidad, también con una mirada amplia (incluyendo referencias y aprendizajes internacionales).

De hecho, en las I Jornadas Asturianas de Personalidad y sus Trastornos su enfoque conectó directamente con esta idea: si el sistema no se organiza para tratar conjuntamente personalidad, afectividad y consumo, perdemos eficacia y aumentamos recaídas y cronificación.

Y en esa misma línea, ha insistido en otros espacios en dos factores que suelen olvidarse cuando hablamos de prevención y recuperación: una red social/familiar suficientemente sana y hábitos protectores como el ejercicio físico, que pueden ser decisivos para sostener el cambio.

Acompañar sin juzgar

El reportaje termina con una frase que resume bien el espíritu clínico de Andrés —y de Persum—:

La mejor manera de ayudar a alguien cercano es indicarle con afecto y sin juzgar, la necesidad de buscar un buen profesional que pueda diagnosticar y tratar correctamente la adicción desde el núcleo de su personalidad.

No es minimizar ni «hacer la vista gorda». Es abrir una puerta sin vergüenza, tender una mano y recordar que pedir ayuda es responsabilidad, no debilidad.

El compromiso de Persum

Desde Clínica Persum seguimos defendiendo un abordaje integral:

  • diagnóstico temprano y completo (adicciones + estado afectivo + organización de la personalidad),
  • tratamientos rigurosos y humanos, basados en evidencia,
  • y una mirada que sostenga lo más importante: detrás del consumo siempre hay una historia que merece ser escuchada.

Porque entender que, muchas veces, la adicción es un intento desesperado de sostener un dolor previo nos ayuda a pasar del reproche a la comprensión, y de la culpa a recursos reales para la recuperación.

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