Alexitimia: cuando no sabes lo que sientes
Notas que algo pasa por dentro. Un nudo en el estómago, prisa, cansancio, ganas de irte. Pero si alguien te pregunta qué sientes, la respuesta sincera es «no lo sé». Cuando eso no es un mal día, sino tu forma habitual de funcionar, en psicología tiene nombre: alexitimia.
La alexitimia es la dificultad para identificar, diferenciar y expresar con palabras las propias emociones. No es una enfermedad ni un diagnóstico: es un rasgo que todos tenemos en mayor o menor grado y que, en niveles altos, es bastante más frecuente de lo que se piensa. Quien la tiene sí siente. Lo que se atasca es el paso de la sensación al significado.
En este artículo explicamos qué es exactamente, cómo se reconoce, de dónde viene, con qué se confunde y cómo se trabaja en terapia.

¿Qué es la alexitimia?
El término lo propuso el psiquiatra Peter Sifneos en 1973, a partir de su trabajo con pacientes que tenían enfermedades psicosomáticas (Sifneos, 1973). Viene del griego: a (sin), lexis (palabra) y thymos (emoción). Literalmente, «sin palabras para las emociones».
Hoy se describe a través de tres componentes, que son también los que miden los cuestionarios:
- Dificultad para identificar lo que se siente y distinguirlo de las sensaciones del cuerpo
- Dificultad para describir a otras personas lo que se siente
- Un pensamiento orientado hacia fuera, centrado en lo concreto y lo práctico más que en la vida interior
No se tiene o se deja de tener. Se tiene más o menos. No figura como trastorno en el DSM-5 ni en la CIE-11, pero aparece con mucha frecuencia junto a problemas que sí lo son, y por eso interesa tanto en clínica.
¿Cuánta gente la tiene? En un estudio con 1.285 adultos de población general en Finlandia, el 13 % puntuó en rango alexitímico: el 17 % de los hombres y el 10 % de las mujeres (Salminen et al., 1999).
Alexitimia no significa no tener emociones
Es la confusión más habitual, y la que más pesa sobre quien la tiene. Una persona con alexitimia no es fría ni indiferente. La emoción está: se acelera el corazón, se tensa la mandíbula, aparece un malestar difuso que no se va. Lo que no llega es la traducción.
En lugar de «estoy triste» o «me ha dolido lo que dijo», aparece «estoy raro», «estoy cansado» o, sin más, «no sé».
A veces se habla de analfabetismo emocional. La expresión es gráfica, pero conviene matizarla. No es falta de inteligencia ni de interés por los demás. Es una capacidad que no llegó a desarrollarse del todo, o que en algún momento se bloqueó.
«No sé lo que siento»: cómo se vive la alexitimia por dentro
Desde fuera, la alexitimia se ve poco. Desde dentro, se parece a esto:
- Después de una discusión te preguntan cómo estás y no sabes qué contestar
- Te enfadas de golpe, sin haber notado nada antes
- Lloras viendo una película y no sabrías decir por qué
- Llevas semanas con dolor de espalda o de estómago y el médico no encuentra nada
- Te dicen que eres muy racional, y durante años lo has vivido como un elogio
- Tu pareja se queja de que nunca sabe qué te pasa, y tú tampoco lo sabes
No saber lo que sientes en un momento concreto es humano. Todos pasamos por temporadas de confusión emocional. Hablamos de alexitimia cuando esa dificultad es estable, aparece en muchas situaciones distintas y lleva ahí mucho tiempo.
Síntomas: cómo son las personas con alexitimia
No hay un perfil único, pero en consulta los rasgos que se repiten son bastante reconocibles.
Confunden emociones con sensaciones físicas
El miedo se vive como taquicardia. La rabia, como calor o tensión. La tristeza, como agotamiento. La persona nota el cuerpo, pero no conecta esa señal con lo que le está pasando. Por eso es frecuente que consulte antes al médico de cabecera que a un psicólogo.
Les cuesta explicar lo que les pasa
Cuando hablan de algo que les ha afectado, cuentan hechos: qué pasó, quién dijo qué, cómo se resolvió. La parte emocional falta, o se resume en «mal» o «bien». No lo hacen para esconderse. No encuentran las palabras.
Su forma de pensar es muy concreta
Prefieren lo práctico a lo introspectivo. Hablar de sentimientos les parece poco útil o les incomoda. La escuela psicosomática francesa llamó a este estilo «pensamiento operatorio«: pegado a lo inmediato y con poca elaboración simbólica.
Tienen poca vida imaginativa
La fantasía, la ensoñación y el juego mental con posibilidades suelen estar poco desarrollados. Es otra manera de que la emoción no tenga dónde elaborarse.
Les cuesta leer lo que sienten los demás
Si identificar las propias emociones es difícil, reconocer las ajenas también lo es. Esto no equivale a falta de empatía ni a desinterés, pero sí puede generar malentendidos y la sensación, en quien está cerca, de no ser comprendido.
La emoción sale en forma de actos
Cuando algo no se puede pensar ni decir, busca otra salida. Un estallido de irritabilidad, comer sin hambre, beber, trabajar sin parar, desconectar con el móvil. Son formas de descargar una tensión que no se sabe nombrar.
Tipos de alexitimia: primaria y secundaria
Es habitual distinguir dos formas.
La alexitimia primaria es un rasgo estable. Se relaciona con cómo se desarrolló la capacidad emocional desde la infancia y con factores biológicos. Suele acompañar a la persona desde siempre: nunca ha sabido muy bien lo que siente.
La alexitimia secundaria aparece después de algo. Una experiencia traumática, una enfermedad grave, una situación de estrés prolongado. Funciona como un apagado protector: cuando lo que se siente es demasiado, la mente deja de registrarlo. Es más probable que mejore cuando cambia la situación o se trabaja lo que la originó.
La distinción ayuda a orientar, pero en la práctica los límites no siempre son nítidos. Muchas personas tienen algo de las dos.
¿Por qué aparece la alexitimia? Causas
No hay una causa única. Lo habitual es que se confluyan varias.
Aprender a nombrar lo que se siente empieza en la infancia
Nadie nace sabiendo qué es la tristeza o la vergüenza. Se aprende porque alguien, de pequeño, nos pone nombre a lo que nos pasa: «estás cansado», «te has asustado», «te ha dolido que se fuera». Poco a poco, eso se convierte en una capacidad propia.
Cuando en casa las emociones no se nombraban, se ignoraban o se castigaban («no llores», «eso no es para tanto»), esa capacidad puede quedarse a medio construir. No por falta de cariño necesariamente, sino porque nadie enseñó a pensar lo que se siente.
Trauma y experiencias abrumadoras
Ante vivencias que desbordan, desconectarse de lo que se siente es una forma de sobrevivir. El problema es que esa desconexión puede quedarse cuando el peligro ya ha pasado. Es una de las razones por las que la alexitimia aparece con frecuencia en el estrés postraumático.
Factores biológicos y neurológicos
Los estudios con gemelos apuntan a un componente heredable y la alexitimia también puede aparecer tras algunas lesiones o enfermedades neurológicas. La biología no lo explica todo, pero tampoco es un factor menor.
Educación, edad y género
La alexitimia se ha asociado a mayor edad, menor nivel educativo y sexo masculino (Salminen et al., 1999). Sobre el género, un metaanálisis reciente con 120 estudios confirma que los hombres puntúan algo más alto, sobre todo en describir lo que sienten y en el pensamiento orientado hacia fuera. Las mujeres, en cambio, muestran algo más de dificultad para identificar sus emociones (Mendia et al., 2024).
Parte de esa diferencia tiene que ver con la educación. Crecer oyendo que ciertas emociones no son cosa de hombres entrena a no registrarlas. En psicología se habla a veces de alexitimia masculina normativa para describir precisamente eso.
Alexitimia y otros problemas psicológicos
Casi nadie llega a consulta diciendo «creo que tengo alexitimia». Se llega por lo que la alexitimia produce, o por aquello a lo que acompaña.
Síntomas físicos y somatización
Es la relación más estudiada, y la que dio origen al concepto. Si la emoción no puede identificarse ni ponerse en palabras, el cuerpo se convierte en su vía de expresión: dolor, fatiga, problemas digestivos, tensión muscular. Lo desarrollamos en la conversación sobre somatización y memoria del cuerpo con Natalia Seijo.
Trastornos de la conducta alimentaria y adicciones
La alexitimia aparece con frecuencia asociada a los trastornos de la conducta alimentaria y a las adicciones. Cuando resulta difícil identificar, diferenciar y comprender los propios estados emocionales, algunas conductas —como comer, restringir la ingesta o consumir sustancias— pueden cumplir una función de regulación del malestar.
Esto no significa que la alexitimia sea la causa de estos trastornos. Es uno de los factores que puede contribuir a las dificultades de regulación emocional. Por eso, en estos casos, además de trabajar sobre la conducta problemática, es importante ayudar a la persona a reconocer, comprender y regular los estados emocionales relacionados con ella.
Ansiedad y depresión
Muchas personas con alexitimia describen un malestar sin forma: «estoy mal y no sé por qué». Ese malestar difuso puede ser ansiedad, tristeza, rabia o todo a la vez. No poder diferenciarlo hace más difícil pedir ayuda y más fácil que se cronifique.
Autismo
La alexitimia es mucho más frecuente en personas autistas, pero no es lo mismo. Un metaanálisis encontró niveles altos de alexitimia en el 49,93 % de las personas autistas, frente al 4,89 % de los grupos de comparación (Kinnaird et al., 2019). Es decir, afecta a una parte importante, pero no a todas. Distinguir qué dificultades emocionales vienen del autismo y cuáles de la alexitimia importa para ajustar la intervención.
Rasgos de personalidad
La forma en que alguien se relaciona con sus emociones es parte de su personalidad. Por eso la alexitimia aparece con frecuencia en dificultades de regulación emocional más amplias, que se abordan mejor entendiendo el conjunto que tratando un síntoma aislado. Es el enfoque que seguimos en psicología de la personalidad.
Alexitimia en la pareja: amor, sexualidad y relaciones
Una persona con alexitimia puede enamorarse, querer y comprometerse. Lo que le cuesta es identificar y expresar ese vínculo como la otra persona espera.
En la pareja suele aparecer un patrón conocido. Uno pide hablar de lo que pasa. El otro no sabe qué decir, se siente presionado y se cierra más. El primero lo vive como frialdad o rechazo. Ninguno de los dos está haciendo nada a propósito.
En la sexualidad, la alexitimia puede dificultar reconocer el propio deseo, comunicarlo o vivir la intimidad emocional como algo natural y no como una exigencia. Cuando la dificultad afecta a los dos, la terapia de pareja ayuda a dejar de interpretar la falta de palabras como falta de amor.
Alexitimia, anhedonia, apatía y falta de empatía: en qué se diferencian
Se mezclan a menudo, pero describen cosas distintas.
Alexitimia y anhedonia
La anhedonia es no disfrutar de lo que antes gustaba. Es un síntoma frecuente de la depresión. En la alexitimia la persona puede disfrutar; lo que no sabe es describir o identificar lo que siente.
Alexitimia y apatía
La apatía es falta de motivación y de interés. La persona alexitímica puede estar muy motivada y muy activa. De hecho, a veces lo está en exceso, como forma de no pararse a sentir.
Alexitimia y falta de empatía
La alexitimia puede dificultar leer las emociones de los demás, pero no implica indiferencia hacia ellos ni intención de hacer daño. No tiene nada que ver con la psicopatía.
Alexitimia y ser una persona reservada
Una persona reservada sabe lo que siente y decide no contarlo. Una persona con alexitimia querría contarlo y no sabe qué.
Alexitimia y alta sensibilidad
Se confunden a veces porque las dos pueden vivirse como desbordamiento sin saber muy bien por qué. Pero van en direcciones casi opuestas. Una persona altamente sensible registra mucho y con intensidad, y suele poder describirlo. En la alexitimia la sensación también está, pero no llega a convertirse en una emoción con nombre.
Test de alexitimia: qué mide el TAS-20
El instrumento más utilizado es la Escala de Alexitimia de Toronto (TAS-20). Tiene 20 afirmaciones que se puntúan de 1 a 5 según el grado de acuerdo, y mide los tres componentes descritos arriba: dificultad para identificar sentimientos, dificultad para describirlos y pensamiento orientado hacia fuera.
La puntuación total va de 20 a 100. Los puntos de corte habituales son:
- 61 o más: alexitimia
- Entre 52 y 60: posible alexitimia
- 51 o menos: sin alexitimia
Existe una adaptación española validada (Martínez-Sánchez, 1996).
Un test online orienta, pero no diagnostica. Una puntuación alta indica que merece la pena explorar, y conviene hacerlo con un profesional que pueda distinguir la alexitimia de la ansiedad, la depresión, el trauma o los rasgos del espectro autista, que pueden dar resultados parecidos.
¿Cómo se trata la alexitimia?
No hay medicación para la alexitimia. Se trabaja en psicoterapia, y aquí el enfoque importa más que en otros casos.
La razón es sencilla. Si la terapia consiste en preguntar «¿y cómo te hizo sentir eso?» a alguien que no lo sabe, lo más probable es la frustración por ambas partes. La investigación lo refleja: la alexitimia se asocia a peores resultados en psicoterapia, en parte por las reacciones negativas que despierta en el propio terapeuta la falta de expresión emocional del paciente (Ogrodniczuk et al., 2011). Por eso la terapia tiene que adaptarse a la persona, y no al revés.
Qué se trabaja en consulta
- Empezar por el cuerpo. Localizar qué se nota y dónde, sin exigir todavía una palabra para ello
- Ampliar el vocabulario emocional. Pasar de «mal» a matices: frustrado, decepcionado, avergonzado, solo
- Unir sensación, situación y emoción. Trabajar episodios concretos de la semana, no conceptos generales
- Mentalizar. Desarrollar la capacidad de pensar los propios estados mentales y los de los demás, que es lo que sostiene la regulación emocional
- Usar la relación terapéutica. Lo que se siente en la propia sesión, con el terapeuta, es material de trabajo
Este último punto es clave. Entender una emoción en abstracto sirve de poco. Lo que transforma es vivirla en un espacio seguro y, con ayuda, llegar a nombrarla. Por eso, además de comprender intelectualmente las emociones, resulta importante aprender a reconocerlas y elaborarlas en la propia experiencia y en la relación terapéutica.
¿La alexitimia tiene cura?
Hablar de cura no es del todo preciso, porque no es una enfermedad. Lo que sí sabemos es que la capacidad de identificar y expresar emociones puede crecer a cualquier edad. La alexitimia secundaria suele mejorar más cuando se trabaja lo que la originó. En la primaria el proceso es más lento, pero los cambios en la calidad de vida y en las relaciones son reales.
Cómo ayudar a una persona con alexitimia
Si convives con alguien así, algunas pautas ayudan:
- No exijas «dime qué sientes». Pregunta por lo concreto: qué ha pasado, qué nota en el cuerpo
- Ofrece opciones en vez de preguntas abiertas: «¿estás más cansado o más molesto?»
- No interpretes su silencio como falta de cariño
- Nombra tú lo que ves, sin imponerlo: «parece que esto te ha afectado»
- Si propones terapia, hazlo desde el malestar que ves, no desde la etiqueta
¿Cuándo conviene pedir ayuda?
No hace falta un diagnóstico para consultar. Merece la pena hacerlo si reconoces alguna de estas situaciones:
- Malestar físico que se repite y para el que no aparece causa médica
- Formas de calmarte (comer, beber, trabajar, pantallas) que se te van de las manos
- Relaciones que se resienten porque no sabes explicar lo que te pasa
- Una sensación persistente de vacío o de estar desconectado de ti
La alexitimia no se resuelve con fuerza de voluntad ni leyendo sobre emociones. Se trabaja en un proceso de terapia individual en Oviedo, o en terapia online si vives fuera de Asturias o te resulta más cómodo.
Preguntas frecuentes sobre la alexitimia
¿La alexitimia es una enfermedad?
No. Es un rasgo de personalidad que se presenta en distinto grado y no figura como trastorno en el DSM-5 ni en la CIE-11. Aun así, en niveles altos se asocia a más problemas de salud física y mental, y puede trabajarse en psicoterapia.
¿Una persona con alexitimia puede enamorarse?
Sí. Siente apego, deseo y cariño como cualquier otra persona. Lo que le cuesta es reconocer esas emociones con claridad y expresarlas con palabras, y eso a menudo se malinterpreta en la pareja como frialdad.
¿La alexitimia es un tipo de autismo?
No. Son cosas distintas, aunque coinciden con frecuencia: alrededor de la mitad de las personas autistas presenta niveles altos de alexitimia, frente a un 5 % aproximado de la población de comparación. Hay personas autistas sin alexitimia y personas con alexitimia que no son autistas.
¿Es más frecuente en hombres?
Algo más, sí. Los hombres puntúan más alto sobre todo en la dificultad para describir emociones y en el pensamiento orientado hacia fuera. Parte de esa diferencia se explica por una educación que desanima a expresar ciertas emociones.
¿Un trauma puede causar alexitimia?
Puede. Desconectarse de lo que se siente es una respuesta protectora ante experiencias abrumadoras. Cuando esa desconexión se mantiene en el tiempo hablamos de alexitimia secundaria, que suele mejorar al trabajar el trauma de base.
¿Cuántas personas tienen alexitimia?
Depende del estudio y del instrumento, pero las cifras más citadas en población general rondan el 10-13 %. En un estudio finlandés con más de 1.200 adultos fue el 13 %.
¿Cómo se dice alexitimia en inglés?
Alexithymia. Es el término que encontrarás en la mayor parte de la investigación científica.
Si llevas tiempo notando que algo pasa por dentro y no consigues ponerle nombre, o si eso empieza a pesar en tu cuerpo o en tus relaciones, no hace falta tenerlo claro para pedir ayuda.
En Clínica Persum trabajamos la alexitimia a tu ritmo, en nuestra consulta de Asturias o en terapia online desde cualquier punto de España.
Referencias bibliográficas
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Martínez-Sánchez, F. (1996). Adaptación española de la escala de Alexitimia de Toronto (TAS-20). Clínica y Salud, 7(1), 19–32.
Mendia, J., Zumeta, L. N., Cusi, O., Pascual, A., Alonso-Arbiol, I., Díaz, V. y Páez, D. (2024). Gender differences in alexithymia: Insights from an updated meta-analysis. Personality and Individual Differences, 227, 112710. https://doi.org/10.1016/j.paid.2024.112710
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Salminen, J. K., Saarijärvi, S., Äärelä, E., Toikka, T. y Kauhanen, J. (1999). Prevalence of alexithymia and its association with sociodemographic variables in the general population of Finland. Journal of Psychosomatic Research, 46(1), 75–82. https://doi.org/10.1016/S0022-3999(98)00053-1
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